Esta guía de oración de 21 días es un camino hacia la cruz y la resurrección de Jesús, una invitación a cambiar nuestro enfoque de la rutina diaria hacia la realidad más profunda de nuestro espíritu en relación con el Espíritu de Dios. A medida que se acercan la Semana Santa y el Domingo de Resurrección, esta guía nos ayuda a ir más allá de simplemente mirar el calendario y nos anima a abrir intencionalmente nuestro corazón a la presencia de Dios.
Aunque en otro tiempo el pueblo de Dios hacía peregrinaciones físicas para encontrarse con Él, la obra de Cristo hizo que el Espíritu de Dios estuviera presente en cada creyente. Ahora, dondequiera que estemos, somos invitados a dejar de vivir consumidos por nuestro entorno y comenzar a vivir con la conciencia de que Dios está obrando en nosotros y por medio de nosotros.
Este recorrido nos lleva hacia arriba en adoración, hacia adentro en arrepentimiento y renovación, y hacia afuera en compasión e intercesión. Únete a nosotros durante 21 días mientras unimos nuestros corazones en preparación para la Pascua, celebrando el momento más grande de la historia: la salvación por medio de Aquel que venció el pecado y la muerte y ofrece vida nueva y eterna.
1. Establece un tiempo específico (ya sean 10 minutos, una hora o más).
2. Establece un lugar específico (algún sitio sin distracciones durante el tiempo que has apartado).
3. Establece un propósito específico (estar presente con Dios en oración, en la Palabra y en silencio, escuchando).
4. Establece un enfoque específico (orar juntos en preparación y anticipación del Domingo de Resurrección).Una
vez que hayas establecido estos fundamentos, lee el tema de cada día lo más temprano posible como un “ancla” que enfoque tus oraciones a lo largo del día.
Únete a nosotros en la capilla (entra por la Puerta 7) para orar juntos. Estos tiempos están programados alrededor de horarios de comida, con la esperanza de que puedas acompañarnos. Además, te invitamos a nuestros miércoles de oración a las 7 p.m., donde seguimos buscando juntos la presencia de Dios como iglesia.
Nos encantaría escuchar lo que Dios está haciendo en tu vida y en tu familia durante estos 21 días. Comparte tu historia en nuestra aplicación o haz clic aquí!
Oh Señor, solo tú eres digno de toda adoración y servicio; aparta nuestro corazón de todo ídolo, para que podamos amarte con devoción indivisa y glorificar tu santo Nombre para siempre.
Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos; los cielos y la tierra están llenos de tu gloria. Limpia nuestro corazón y nuestra mente, para que podamos presentarnos ante ti con verdadera humildad y un santo temor ante tu gran santidad.
Dios todopoderoso y eterno, nada es más grande que tú ni hay nada imposible para ti; fortalece nuestra fe para confiar en tu poder y someternos con gozo a tu soberanía sobre nuestras vidas y sobre el mundo.
Padre misericordioso, tu amor permanece para siempre; ayúdanos a recordar constantemente tu bondad y a reconocer en toda circunstancia que tú eres bueno.
Señor fiel, que nunca abandona ni desampara a su pueblo, y cuya palabra nunca regresa vacía ni sin cumplirse, afírmanos hasta el fin, para que permanezcamos firmes en la esperanza y confiados en tus promesas.
Oh Dios, que no deseas que nadie se pierda, alinea mi corazón con el tuyo para buscar la salvación de cada persona. Hoy oramos por aquellos cuyos ojos están cegados, cuyos corazones están llenos de rechazo e incluso por quienes se levantan en rebeldía contra ti. Ten misericordia y atráelos hacia ti, sálvalos por tu gracia.
Señor Jesús, por aquellos que están en esclavitud, sean tus hijos o quienes aún no han venido a ti, libéralos por tu poder y compasión, para que conozcan tu libertad, que es verdadera y completa.
Padre celestial, derrama tu Espíritu Santo sobre tu pueblo, para que seamos llenos de ti, llenos de tu valentía, tu gozo y tu poder, y así ser testigos fieles de tu Hijo, Jesucristo.
Dios, que solo tú eres justo, inclina nuestro corazón hacia la obediencia, la justicia, la verdad y la compasión, tal como tú las defines. Que no busquemos imponer nuestra voluntad sobre otros ni retengamos aquello que está en nuestro poder dar conforme a tu voluntad.
Padre bondadoso, nosotros no somos suficientes, pero tú eres más que suficiente. Provee para nosotros cada día, para que ni la pobreza ni la riqueza, ni la enfermedad ni la salud, ni ninguna otra necesidad desvíen nuestra atención ni opaquen nuestra devoción y adoración. Teniéndote a ti, lo tenemos todo.
Señor compasivo, obra con justicia en favor de quienes están en necesidad: los vulnerables, los rechazados, los oprimidos, los pobres y los heridos. Fortalece al débil, sostiene al tentado y concede misericordia, según tu sabiduría, a todos los que hoy te necesitan.
Señor Dios, nuestro sanador y redentor, venda los corazones quebrantados, consuela a los que lloran y sufren, y restaura a quienes padecen, para que puedan alegrarse en tu sanidad.
Señor de la mies, aquí estoy. Envíame a servir con un corazón dispuesto y a llevar la luz de tu Hijo, Jesucristo, a alguien que hoy necesita tu salvación y tu sanidad.
Dios misericordioso, hoy confesamos nuestros pecados, porque no hay nadie que no peque. Abre nuestro corazón para recibir plenamente tu perdón, consumado en la cruz y la resurrección de tu Hijo, Jesucristo. Fortalécenos para apartarnos completamente del pecado y caminar en una vida nueva.
Oh Señor, reconocemos nuestro pecado colectivo y nuestro fracaso; todos nos hemos desviado de tus caminos. Como pueblo y nación, hemos deshonrado tu nombre, ignorado tu palabra y menospreciado a quienes fueron creados a tu imagen. Volvemos a ti y pedimos, en tu misericordia, la restauración de la justicia y la sanidad de nuestra tierra.
Dios bondadoso, tú escuchas nuestra oración porque nuestro pecado, rebeldía y ofensa han sido misericordiosa y completamente perdonados, y la justicia de Cristo, que no merecemos, nos ha sido dada gratuitamente. Sin embargo, aún retenemos a otros en desprecio y deuda por el daño que nos han causado. Hoy nos arrepentimos y liberamos a nuestros hermanos y hermanas, así como hemos recibido libremente tu perdón.
Señor fiel, reconocemos nuestra incapacidad de mantenernos firmes con nuestras propias fuerzas. Tú eres quien nos guarda de la tentación y nos libra de todo plan del maligno en nuestra contra. Que tu Palabra guíe nuestro camino y tu Espíritu proteja nuestro corazón, mientras nuestras vidas son sostenidas para tu gloria.
Señor Jesús, envíanos hoy a alguien a quien estás llamando a tu presencia, para que seamos tu instrumento al compartir la invitación a “venir y ver” a Aquel que es el Salvador del mundo.
Espíritu Santo, abre el corazón de aquellos a quienes estás guiando hacia la vida en tu Hijo, Jesucristo, para que quienes tienen hambre y sed reciban la invitación a la esperanza que solo se encuentra en tu presencia.
Dios vivo, envía tu Palabra con poder, para que penetre los corazones, traiga sanidad y cumpla todo lo que has determinado. Unge a tus ministros, a los músicos que guían nuestra adoración, a nuestro pastor al compartir tu mensaje y a todos los que sirven en tu casa como participantes en tu obra por medio de tu Palabra. Que todos podamos escucharte.
Prepara nuestro corazón, oh Señor, para recibir con fe y fidelidad la palabra de verdad que escucharemos, para que Cristo habite abundantemente en nosotros para salvación.
Dios todopoderoso, que venciste el pecado y la muerte por medio de la resurrección de tu Hijo, Jesucristo, llénanos con el gozo de tu salvación y con la esperanza y valentía que brotan de la resurrección, para vivir cada día en el poder de tu Buena Noticia: ¡Somos redimidos! Hemos muerto con Cristo en el bautismo y hemos sido levantados a una vida nueva en tu Espíritu. Porque Él vive, ¡somos hechos nuevos!