Un Constructor del Reino es alguien que vive con las manos abiertas y el corazón dispuesto, listo para ser usado por Dios y marcar una diferencia que permanezca para siempre.
No se trata solamente de dar dinero, sino de sumarnos a la misión de Dios
con todo lo que somos y todo lo que tenemos.
¡Se trata de impactar vidas por mil generaciones!
Dentro de un radio de 5 millas, aproximadamente 33,400 niños son menores de 10 años. Cada uno de ellos fue creado a imagen de Dios y tiene un propósito divino.
Por eso estamos entrando en una nueva temporada de visión y fe mientras remodelamos y ampliamos nuestros espacios para niños, no solo para que luzcan mejor, sino para alcanzar a más niños con el mensaje transformador de Jesucristo.
Esto va más allá de paredes y pisos. Se trata de crear un ambiente donde los niños se sientan seguros, bienvenidos y emocionados de aprender acerca de Dios.




Tienes cinco años y no puedes esperar para llegar a la iglesia. Toda la mañana has estado preguntando a tus papás cuándo es hora de salir. En cuanto llegas, corres hacia un espacio lleno de colores, luces y aventuras. Hay otros niños jugando, riendo y descubriendo cosas nuevas mientras tú exploras un lugar diseñado especialmente para ti.
Tu líder te recibe con una sonrisa, un choque de manos y un abrazo que te hace sentir seguro, amado y bienvenido.
Sin darte cuenta, estás conociendo el amor de Dios en un lenguaje que puedes entender. Cada espacio y cada experiencia fueron creados con un propósito: ayudarte a conocer a Jesús y recordar que fuiste creado para algo mucho más grande.